La prevención de la conducta suicida en la etapa de la adolescencia. Actividad para y desde la escuela.

La conducta suicida, no es una conducta que surgió hace unos años, sino que tiene sus antecedentes. . Este es un fenómeno tan antiguo como la propia historia de la humanidad. Ha estado presente en cada uno de los sistemas socioecómicos imperantes en el mundo. No ha tenido que ver con la raza, la religión, ni el sexo. Es un flagelo que ha permanecido permanentemente en la mente de muchas personas.
Etimológicamente, la palabra suicidio resulta de la unión de dos palabras latinas Sui (sí mismo) y Caedare (matar), siendo su significado literal "Acción de matarse a sí mismo". Se podría definir como toda aquella conducta, generalmente consciente, que va encaminada hacia la autodestrucción - por acción u omisión - del propio sujeto, aunque sea difícil comprobar la intencionalidad e independiente de que la persona sepa o no el móvil de su conducta suicida.
Han sido muchas los investigadores a lo largo de los años, que se han encargado de estudiar dicho fenómeno, destacándose Emile D. (1897),  Harry M. Warren (1905), Erich Lindemann (1944), Edwin Ringel (1947) y Edwin Shneidman (1958).Sarro, B., C. de la Cruz Reyes,( 1991 ),Eldrid, J ( 1993 ) B. F ( 1995 ). En los últimos años Ramón Paz Balcazar (2000) de Argentina de México. Otros han sido,  Alma Cecilia Díaz Rodríguez, Ana María González Sandoval, Nadia MinorFerra y Omar Moreno Almazán (2006), Gustavo Maldonado Abascal (2005) Robert D. Gibbons, Ph.D. (2007), entre otros.
Se han destacado algunos estudiosos del Ministerio de Salud Publica en Cuba tales como el Doctor en psiquiatría, Sergio Andrés Pérez y el licenciado Wilfredo Guibert Reyes, ambos  precursores del   fortalecimiento de los factores de riesgo precipitante y su transformación en factores protectores. Estos han realizado  investigaciones muy recientes (2003 al  2008),  coincidiendo en un aspecto significativo: que la conducta suicida es expresión de una multicausalidad de situaciones y condiciones donde pueden estar presentes factores biológicos, psicológicos, sociales, genéticos y culturales.
A pesar de los estudios realizados, todavía la incidencia de la conducta suicida en la etapa de la adolescencia es alta, lo que no ha dejado de ser un problema social. Esto ha sido demostrado por los estudios descriptivos de carácter informacional y transversal realizados por los departamentos de Epidemiología de varios países incluyendo el nuestro.
 Un dato significativo es que se considera que el intento es más frecuente en los jóvenes, del sexo femenino y los métodos más utilizados son los suaves o no violentos, principalmente la ingestión de fármacos o sustancias tóxicas. El suicidio consumado es más frecuente en adultos y ancianos, en el sexo masculino, y los métodos preferidos son los llamados duros o violentos, como, el ahorcamiento, el fuego, etcétera. Por cada suicidio se manifiestan 8 a 10 intentos suicidas.
En Cuba la incidencia de intento es mayor que la suicidio o hecho consumado y los casos registrados han tenido un a regularidad vista fundamentalmente en que han sido causado por problemas en el entorno familiar, a partir de factores propios de este entorno. La conducta suicida en nuestro país, no constituye un fenómeno notable en comparación con otros países del mundo, si embargo, no deja de ser un problema social.
El Ministerio de Educación le da salida a este fenómeno a través de la propia actividad preventiva que deben de desarrollar las escuelas. El departamento de  Salud escolar, es el que  se encarga trabajar en esta dirección y tiene entre sus objetivos, lograr mayor calidad y estilo de vida así como una adecuada convivencia escolar y a su vez familiar, En la actualidad se labora para que los maestros presten gran preocupación y ocupación al bienestar físico, mental y social de cada alumno y no sólo a la ausencia de enfermedades o afecciones. .
Este problema ha sido priorizado en los últimos tiempos por el MINED, reflejándolo en la RM 1/ 97 propia del Departamento de Salud Escolar y el Programa de Educación Para La Vida (2003). Existen otras indicaciones Ministeriales que abordan el Trabajo preventivo, que aunque no hacen mención directamente de la  prevención de los intentos, si hace énfasis en prevenir actos negativos que les cauce problemas a la salud de los educandos,  como por ejemplo la RM 90/98, la Circular 4/98.
Todas estas resoluciones ministeriales, decretos y orientaciones tienen como meta prevenir, ya que la institución docente, tiene el encargo de centralizar las influencias sociales de manera intencional y con un carácter profesional especializado, de aquí que la prevención ligada al aprendizaje, no se puede ver como una carga, más bien como la única capaz de hacer fortalecer la vida misma de cada individuo y pueda contribuir a su desarrollo físico y emocional. La esencia está en tratar de conservar y preservar la vida, situación esta provocada por determinadas causas que coadyuvan a que los estudiantes se sientan perturbados y los conlleve a actuar de forma impulsivas refugiándose en la existencia de su propia vida.
Es indiscutible que el centro de los reales cambios educativos transcurre   principalmente en la escuela, por   tanto,   las principales acciones de la dirección de los centros, debe de ser hacia esta línea y hacia los factores de la comunidad que interactúan con la institución, ya que si éstos, no se involucran en la transformación y la comprenden a cabalidad, el esfuerzo de la escuela queda limitado. Esto implica necesariamente, contribuir, crear, una cultura eminentemente preventiva en este orden, pero que parta de la escuela hacia las demás agencias socializadoras donde los docentes aprendan dada su preparación, como prevenir integralmente y de forma cohesionada cumpliendo con el carácter de la intersectorialidad. 
 
No es un secreto para nadie, que para poder realizar un estudio acerca de la conducta suicida desde la perspectiva pedagógica, no es necesario que hayan ocurrido varios intentos o suicidios en un centro de estudio ya que cualquier alumno puede estar en riesgo de cometerlo a partir de los factores precipitantes que posea. Esto demuestra que la conducta suicida se puede manifestar en cualquier contexto, por lo que urge necesariamente su  neutralización rápida, eficaz, unida y  organizada
 
 Sergio Andrés Pérez señala que una vez insertados estos factores en los adolescentes comienza a manifestarse el llamado síndrome pre suicidal que no son más que las señales o signos que los adolescentes afectados emocionalmente dan a conocer, como muestra de que algo negativo los está afectando. Plantea que este síndrome  generalmente no es conocido por aquellas personas que conviven con el adolescente como la familia y los profesores en las escuelas.
La actividad preventiva de la conducta suicida desde el punto de vista psicológico, está sustentada en algunas tendencias tales como la cognitiva, el humanismo de José Martí,  y la histórica cultural además de la perspectiva dialéctica humanista vista por algunos autores como Freud y Menniger, los cuales se apoyaron exclusivamente para explicarlo en los mecanismos del psiquismo del individuo. Esto se aprecia notablemente cuando se tiene como centro de atención al adolescente y la preocupación por tratar de que viva una vida lo más equilibradamente posible, donde la preparación de todos aquellos que lo rodean de forma permanente, puede contribuir  la prevención de cualquier acto contra sus vidas.
En la actualidad aceptamos y adoptamos la posición de  la teoría del Shneidman (citado por Reyes Guibert, Wilfredo: El suicidio, un tema complejo e íntimo. Pág. 22 2004,) cuando dice que para prevenir y comprender el acto del suicidio hay que conocer los pensamientos, sentimientos, funcionamiento del yo, los conflictos concientes  e inconcientes de la persona, la participación socio moral en sus grupos de referencias y las relaciones e integración con su prójimo.
Enfatiza Shneidman que  todo intento de suicidio de un adolescente está dirigido a otro y trata de expresar una demanda de afecto, de amor, de ser escuchado y reconocido como persona y que debe  ser interpretado como una pregunta que requiere una respuesta. En muchas ocasiones  se   acostumbra a decir que el joven es un indeseado, un agresivo, un indisciplinado, que le gusta estar sólo o sola, entre otros criterios, sin embargo no se valora detenidamente su modo de sentir, pensar y actuar, su psicología y es entonces cuando  después surgen los comentarios  que aquel alumno que era un solitario tomó pastillas y está muy grave o murio. 
La práctica pedagógica ha demostrado que existen un conjunto de limitaciones que atentan contra la buena calidad y equilibrio emocional de  los estudiantes,  a pesar de que a simple vista todos parecen estar bien y sin problemas. Estas son las siguientes:

  • Existen muchos mitos en el contexto pedagógico y fuera de este también con respecto al suicidio y su conducta, lo que imposibilita que la actividad de prevención sea altamente efectiva.
  • Insuficientes conocimientos por parte de los docentes y directivos en la escuela, con respecto a las características esenciales de la conducta suicida y su prevención.
  • En el sistema de trabajo de los centros, no se concibe en función de control y seguimiento a los alumnos que presentan algún factor precipitante de índole familiar de presentar conducta suicida.
  • Se trabaja con el Consejo de Escuela, sin embargo estos carecen de preparación para poder apoyar al centro en la actividad preventiva y de seguimiento.
  •  No hay integración del equipo de Salud Mental con los centros escolares
  •  Todavía no se equipara el trabajo metodológico con el preventivo.

El autor Reynaldo Vega Chacón es cubano y deseo conocer su criterios, escribame a: rvega@ucp.sc.rimed.cu  El articulo es parte de su tesis doctoral.