Las defensorias como metáforas de una sociedad"

 
En nuestra práctica diaria, constatamos que en algunas ocasiones, las Instituciones que deberían defender los Derechos del niño y el Adolescente, se transforman un aquellas que reproducen la violencia, revictimizando al niño, al adolescente o a la familia que busca ayuda. Esta reproducción de la violencia tiene múltiples causas que pueden ser conscientes o inconscientes. Por ejemplo el exceso de trabajo en lo cotidiano, una práctica desarrollada en forma aislada, fragmentada, condiciones precarias de trabajo para la realización de las tareas, la superposición de acciones institucionales sobre la misma familia al mismo tiempo,  en algunos casos, el desconocimiento de la temática y además, los efectos de todo esto sobre el profesional que interviene.
Agudizando la mirada hacia los equipos Técnicos Interdisciplinarios de Profesionales dentro del espacio de las Defensorías Zonales del Consejo de los Derechos de las Niñas Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires surgen una serie de preguntas.
¿Qué efectos de cambio a nivel Institucional sufren los equipos de profesionales en las Defensorías Zonales como resultado de determinadas interrelaciones con el medio?
Y por otra parte, de haber influencias negativas hacia los equipos que conforman las Defensorías. ¿Qué dispositivos podríamos poner en funcionamiento como integrantes de estas últimas, para poder sobrevivir al intento de hacer efectiva práctica tan dificultosa?
¿Sería posible evitar el contagio o mejor dicho las influencias de aquello con lo que trabajamos a diario?
¿Es posible que existan  influencias positivas como producto de nuestra interacción con las demás Instituciones, con las que operamos a diario? Y de ser así, ¿Cuáles serían los motivos por los que nos vemos impedidos de verlas?
Para encontrar explicación a estas preguntas voy a citar a Fernando Ulloa. En relación a esta cuestión que nos planteamos, el comenta que “el clima de una reunión grupal se desprende de las condiciones físicas en las cuales se desarrolla". (1) A manera de ejemplo podríamos delimitar que las condiciones físicas, no sólo refieren a las características edilicias, sino también a los objetos de estudio con los que se trabaja, con el nivel de dependencia-independencia que se establece con respecto del resto de los Recursos en materia de Políticas Públicas con los que contamos para poder conseguir que efectivamente se cumplan las medidas de Protección Integral de Derechos o al nivel de retribución material e intelectual recibida por los agentes de las Defensorías.
"Ulloa denomina a este tipo de relaciones como de contagio: sostiene que las Instituciones se contagian del objeto del cual se ocupan o, para ser más precisos, de los atributos de ese objeto, teniendo en cuenta las relaciones que se establecen entre dichos objetos con su entorno". (2) En este caso, el objeto de estudio, está íntimamente relacionado con el resto de los participantes de la familia sea tanto en referencia a la familia nucleada, extensa o comunitaria, pero también se interrelaciona con ONGS, Clubes del Barrio, Hospitales, Obras Sociales, Escuelas y en efecto la Defensoría.
De lo anterior se desprende que existe además otro tipo de contagio, que no es con el objeto con el que nos ocupamos, sino que tal vez también nos contagiamos del entorno  social. "A la manera de la idea de Pichón - Riviere según la cual el contexto social se vuelve texto de la reunión grupal, sostiene Ulloa que la institución refleja el entorno dramatizándolo, actuándolo sin conciencia de estar haciéndolo". (3)
¿Cabe preguntarse si nosotros nos mimetizamos por contaminación con las familias que atendemos, con las diversas Políticas Públicas, con el Gobierno de turno, con los discursos de los medios de comunicación?
En relación a teste tipo de contagio existe una continuidad social entre la Institución y su medio, ya que "la institución es metáfora de la sociedad, es un campo de condensación de lo social; es otro estado de la misma materia".(4)
 Una tercera forma de contagio es con el trabajo, con la herramienta o técnica que se utiliza para realizar la tarea Institucional. Si como dice Varela desde Ulloa "el modo de producción sobredetermina el modo de relación, que el lazo social está mediatizado por la manera en que los hombres se relacionan con la naturaleza no humana. Aplicado a la Institución, esto significa que ahí las relaciones no se dan entre personas, sino entre actores sociales o sujetos Institucionales, categorías que están determinadas por lo que la gente hace y por el lugar que en consecuencia ocupa en la Institución".(5)
Este hacer y este estar tienden que ver con un SER, como estatuto, que en este caso en particular se traduce en "soy psicóloga, abogada o trabajadora social", o "somos un equipo técnico que se ocupa y preocupa por la protección a nivel integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes dentro del ámbito del Gobierno de la Ciudad. Entonces, notamos que  el rol se nos impone como  personas, ya que según Ulloa, la Institución coloniza al sujeto. "Pero es sobre todo en el “ser entre”, es decir, en la intersubjetividad, donde repercute o se verifica la mediación del instrumento en el lazo social".(6)
Varela relaciona esto con lo que Marx señala respecto de los modos de producción históricos, "los sujetos en la institución se vinculan entre sí aferrados imaginariamente a la técnica de la que se valen para trabajar" y de ser así, si la técnica no está definida en las Defensorías Zonales, según Varela, "menos aún estaría definido el tipo de vínculo que se aferra imaginariamente a ésta última".
 Según Alicia Stolkiner  "no es lo mismo  definir nuestra práctica como la simple yuxtaposición de disciplinas, o como una tarea a nivel  interdisciplinario. Ya que la construcción conceptual común del problema que implica un abordaje interdisciplinario, supone un marco de representaciones común entre disciplinas y una cuidadosa delimitación de los distintos niveles de análisis del mismo y su interacción. Para que pueda funcionar como tal, un equipo interdisciplinario requiere la inclusión programada, dentro de las actividades, de los dispositivos necesarios". (7)
Siguiendo en la misma línea de pensamiento de dicha autora, estos dispositivos consisten, en tiempo dedicado a  reuniones de discusión de casos, a la definición de las acciones a seguir de acuerdo a la problemática que se nos presente, al desciframiento de los distintos tipos de demanda que se hacen presentes en cada entrevista, a los ateneos compartidos, y a reuniones de elaboración de algún modelo. Es además sumamente importante reconocer todo lo anterior como parte del tiempo de trabajo. Esto requiere  algo más que un simple grupo heterogéneo de profesionales trabajando.
Volviendo a la práctica y la influencia de la misma con el entorno, Ulloa recurre a su noción de contagio, que es sumamente similar a la noción de  identificación freudiana, entonces, contagio e identificación constituyen un mismo proceso.
¿Con qué se contagian las Defensorías? En general con los tiempos que se tardan en la adquisición de recursos tanto materiales como asistenciales, la falta de respuestas útiles de algunas políticas públicas, la ausencia de recursos humanos a nivel profesional en las mismas Defensorías, los niveles muy precarizados de contratos de empleo y las problemáticas político sociales que acortan el presupuesto a la hora de pensar en recursos materiales que faciliten el desarrollo de una familia con necesidades básicas, y las problemáticas familiares, entre otros.
Ahora bien ¿Es posible activar dichos dispositivos, teniendo en cuenta tales situaciones de contagio en nuestra tarea cotidiana?
"Las instituciones son eficaces en la medida en que son realizadas, actualizadas, por sujetos (sociales) que las efectúan sin conciencia de estar haciéndolo. La oscuridad y la inmediatez se producen porque la subjetividad está instituida, matriciada, por la cultura y por el lenguaje. De manera que, por así decirlo, la institución ingresa en el sujeto en forma inconsciente para luego egresar de igual modo: la conciencia queda aquí a un  lado. A la vez exterior e interior, la institución tiene un estatuto bifronte, moebiano, es exteriorizada por estar interiorizada y viceversa". (8)
Con lo cual es posible construir aquello que aún parece inefable, mediante la palabra escrita y hablada. Esta es una de las formas que tenemos de formar parte o integrar una Institución no alienante, y de esta manera evitaríamos que los profesionales se dejen aplanar mediante conductas patológicas causadas por el efecto de contagio con las demás Instituciones que se interrelacionan. Para ello además es menester que dicha producción tenga un destinatario que posea la apertura necesaria como para comprender, asimilar, acatar y responder eficazmente dichas palabras, con la finalidad de darle un coto a ese circuito contagioso.
En cuanto a la comunicación y los obstáculos que ésta se presenta dentro de las  Defensorías, es necesario que estos síntomas de contagio sean considerados e interpretados por un profesional capacitado específicamente para tal fin. Con lo cual, aquello que en su momento era un obstáculo, puede convertirse en algo absolutamente productivo para el buen discurrir de la grupalidad que se pone en juego en las Defensorías Zonales.

 
 
Bibliografía:
(1) a (8): Criatian Varela: Profesor de Psicología Institucional (UBA). Texto extractado del trabajo "Los pasos de Ulloa", incluido en el libro Pensando Ulloa, por Beatriz Taber y Carlos Altschul (comp.), ediciones Del Zorzal.
(7) Stolkiner Alicia – Psicóloga. Diplomada en Salud Pública. Docente en la Cátedra II de Salud Púlbica y Salud Mental de la Facultad de Psicología, U.N.B.A. Buenos Aires.
 
www.licenciadamarcelacortes.blogspot.com